domingo, agosto 09, 2015

Claridad...


Desde hace mucho te esperaba… llegaste  y no dude en lanzarme al vacío, sin temor, sin tapujos, sin caretas, ni recuerdos. Te conté mi verdad, desvele mis más oscuros secretos, tratándo de que todo fuera limpio y diáfano. Quise llenar mi alma con tu sonrisa, con nuestras locuras y pasión. Y resultó!!

Viví un tiempo hermoso, lleno de felicidad, creyendo que el cielo había respondido a mis plegarias… hasta que nos alcanzó el pasado y todo se transformó en pesadilla… ya no había un tú y yo, no había nosotros… sólo quedó la soledad de mi cama gigante, tu perfume rondando mi lugar, miles de “te quiero” atrapados en mi garganta. Sin siquiera la esperanza de un quizás.

Lloré… lloré por lo injusto que pensaba que había sido todo, porque otra vez había entregado en mano el corazón, sólo para ser rechazada nuevamente. Lloré hasta que las lágrimas limpiaron el cristal de mi alma.

Hoy, veo las cosas con claridad, me queda la gratitud de saber que aún puedo sentir, que mi amor es eterno, que mi corazón roto, tiene la posibilidad de repararse, que aún en las peores condiciones aún sabe amar, que a pesar de todo no he aprendido a odiar.

Creo que sólo me resta decir, “Se muy feliz amor mío de mi…”

sábado, diciembre 13, 2014

¿Qué es querer? (extraído de Chobits)

Y... 

... he encontrado a esa persona. 
Pero ese es el comienzo de algo más doloroso. 
Es doloroso estar con alguien sabiendo que no puedes hacer nada por él. 
Ver que esa persona sufre es muy doloroso... 
Por eso me aparté de esa persona. 
Porque le quiero, por eso me aparté. 

Pero... 
...no poder ver a esa persona es aún más doloroso. 
No poder estar con esa persona es muy doloroso. 
Porque le quiero... por eso me aparté.

-¿Le quieres pero te apartas de él? 

-Lo hago por la felicidad de esa persona... 
-Felicidad... ¿Qué es eso? 
-La felicidad... es...


I-----------------I
 -¿Esta es tu felicidad? 
-¿Mi felicidad está aquí? Mi felicidad es estar con esa persona. Aunque sea doloroso... aunque mi corazón se resienta... 
-Exacto... 
-Le he encontrado. LA FELICIDAD

martes, noviembre 18, 2014

No me dejes Sola...



Era un día caluroso, su corazón latía deprisa, como hacía mucho tiempo no lo sentía. La desesperanza se mezclaba a ratos con la seguridad de que él cumpliría su palabra. Ella, había cultivado la frialdad como escudo, desde hacía un tiempo. Según sus palabras “sin expectativas, no hay sentimiento de pérdida”. Sin embargo, en esta ocasión, quería creer, quería verlo.

Cuando por fin llegó, su corazón imitó a la perfección el aleteo del colibrí; la mente en blanco, las mejillas sonrosadas y la sonrisa casi olvidada, afloró con dolorosa rapidez.

♫ I have died every day, waiting for you ♫ Canturreó la melodía en sus oídos. Pero, ya no escuchaba, su mirada estaba fija en él. Estiró su mano, para rozar la piel anhelada. Sintió un escalofrío que la recorrió entera. Sensaciones guardadas, reflotaron.

“Viniste” dijo, sorprendido. Ella sólo sonrió, y movió afirmativamente la cabeza. Era como si se le hubiera negado el habla, quería llorar.

Caminaron de la mano, hasta que llegaron a la penumbra de un lugar, hablaron, se acariciaron y era sorprendente que el sentimiento fuera el mismo de tanto tiempo atrás, ella lo amaba, no lo podía negar. 

"No me dejes Sola", le dijo ella, mirándolo a los ojos. "Por favor, no me dejes sola." Y lo abrazó, intentando hacer perdurar el momento.

Él sólo respondió "En eso quedamos." Y la esperanza renació.

lunes, octubre 27, 2014

Un Simple Día...

Quisiera que mis días fueran normales, con sus altos, sus bajos, molestias y risas…
Pero no lo son, mi problema empieza, cuando al abrir los ojos, noto la cama desordenada, con las sábanas hechas un nudo de tanto dar vueltas en ellas, tratando de encontrar a ese alguien que hace mucho dejo su huella en este lugar. Trago esa sensación y abro las cortinas, mirando de reojo a la lejanía, esperando una señal… no está.
Al salir de la habitación, preparo un desayuno para uno, quedando un tazón en espera de ser utilizado… pretendo que no existe y enciendo la televisión para que se escuche un sonido, más allá de mi respiración.
Ducha, trabajo, los mejores momentos, en que mi mente se distrae casi completamente de los recuerdos.

El problema vuelve, cuando camino hacia mi hogar, con ingenua esperanza miro a las ventanas, esperando ver en ellas una luz encendida, pero no es así. Subo las escaleras, abro los seguros y encuentro que la oscuridad reina, las cosas en el mismo lugar que las dejé. Cierro las cortinas, no sin antes otear la entrada. Nada.
Vuelvo a encender el televisor, un té, una galleta… silencio absoluto, ha terminado el día y ha llegado la temible hora de ir a dormir, de ir a buscarte.

Buenas noches amor, te seguiré viendo en mis sueños.

viernes, agosto 01, 2014

Una Noche


Mientras estoy en la que solía ser nuestra cama, el viento arrecia fuera de la ventana, su sonido hace que levante la vista de ese, que solía ser tu libro favorito. El solo momento, hace que comience a pensar en la última vez que te vi y el recuerdo de tus ojos va quemando desde el corazón a la garganta, para salir en forma de lágrimas. Quisiera tanto verlos en este instante, quisiera tus brazos alrededor de mi cintura, acurrucándome junto a ti, y así no sentir este vacío gigante que dejaste aquí, en mi mundo.

Cada día trato de seguir adelante, de decirme que no volverás y que debo olvidarte, mi mente está consciente de ello, sin embargo, los fantasmas de las promesas hechas, me penan, me alientan a esperar un tal vez, un quizás.


Pero, ya no hay vuelta atrás, espero con todo mi corazón algún día encontrarte de nuevo en mi camino, aunque sea sólo para abrazarte; mientras apago la luz, me cubro de las sábanas que nos cobijaron y me envuelvo a mí misma en la oscuridad, que únicamente quiebra esa chispa de esperanza, esa que pide, me recuerdes aún.

lunes, junio 09, 2014

Bum Bum



Pensé que mi corazón había dejado de latir, creí que todo era asunto superado, que podría hablar de ti, sin que se formara este molesto nudo en la garganta, que me llena de lágrimas los ojos, nublando mi mundo. Pero hoy te vi, y el mismo “bum bum” de siempre, la anticipación a una alegría que ya no existe, removió mi cuerpo cansado.

Fue tan triste estar de frente a ti, sabiendo que ya no podría abrazarte, queriendo hacerlo. Quería  retenerte a mi lado por siempre, obligarte a cumplir las promesas rotas, que pedacito a pedacito rearmaras la persona que fui… que este zombie que soy hoy en día, desapareciera.


Sin embargo, nada es así… el “bum bum” se fue, cuando partiste de mi lado y todo se tornó hielo otra vez.

martes, octubre 20, 2009

En Otros Brazos


El calor que había entre nosotros se fue apagando poco a poco. Aquellos hermosos sentimientos que una vez me inundaron, ahora me ahogaban, no sabía cómo reaccionar ante el frio glacial que nacía de tus ojos cuando te miraba. Cada noche lejos de ti, cada día sin una llamada… cada momento que quise compartir contigo y que rechazaste poniendo una barrera tan alta, que me hacía sentir torpe, pensando en que había hecho para que cambiaras tanto, para que ya no quisieras sentir lo que yo sentía.

Así, en el vacío que experimentaba, te busqué… te extrañaba tanto, necesitaba tanto de tu calor… y llegó él, me abrazó, me acarició, besó mis labios, pero el hielo no desapareció… traté nuevamente de encontrarte en él… cubrió mi piel con sus sentimientos… lo besé y pensé en ti, algo parecido a esa sensación conocida llegó a mí, no era lo mismo, pero ya no me sentía tan sola.

Tu ausencia se prolongó y la presencia de él aumentó, llegando a distraerme del dolor que se anidaba en medio de mi alma… me hizo olvidar por un tiempo aquellas imágenes de los momentos que disfrutábamos los dos… cruzar la calle corriendo… riendo... tomados de la mano, hacerte cosquillas, acariciar tu cara. Poco a poco parecían desvanecerse como la niebla bajo el sol.

Abrazados bajo la fría noche, mi alma se distraía de tu recuerdo. Enredando mis dedos en su pelo, trataba inconscientemente de amoldarlo a tu forma… él reía sin saber lo que en verdad sentía… lo que buscaba. De pronto, sólo una palabra… mi nombre en tus labios. Mi corazón dio un vuelco, te miré directamente a los ojos a través de las lágrimas que brotaron enseguida, en una mezcla de dolor y alegría. Mi corazón aleteaba y él lo notó… a pesar de todo tomó mi mano con fuerza, sin dejarme apartarla de su lado. Mi cuerpo luchaba por mantenerse en ese lugar.

Te acercaste lentamente, midiendo cada paso, te sentaste a mi lado en aquella pequeña banca de piedra, fría, dura como tu fachada. Le pediste amablemente a él un momento a solas conmigo. Él me miró… yo no respondí, mis ojos miraban el suelo, mis zapatos, todo, nada, tratando de calmar a esa parte de mí, que quería pasar los brazos alrededor de tu cuello. En un momento se percató de todo lo que no había notado en mucho tiempo… mi tristeza, sus deseos de que todo funcionara bien. Sólo dijo adiós y yo no pude detenerlo. No me atreví.

Mi cuerpo temblaba al sentirte cerca una vez más. Sin atreverme a mover un musculo. Me tomaste de los brazos… sentía tu mirada fija en mí, pero mis ojos continuaban mirando el suelo. Me hablaste y no podía responderte… gritaste a mi rostro “¡Mírame a los ojos y dime que no sientes nada por mi!”… con esfuerzo modulé, sin poder mirarte… no quería mirarte… “Sabes que no lo puedo hacer… te estaría mintiendo… pero ya no puedes ser parte de mi vida… me haces daño.”

Continuaste mirándome por lo que pareció ser una eternidad… tu respiración entrecortada, me hacía querer abrazarte, como antes, cuando mis manos pasaban a través de tu pelo y besaba tu frente en busca de tu consuelo.

Tus manos iban aflojando el contacto con mi cuerpo, separándose nuevamente de mí. Y lo entendí. El pasado no volvería… porque ya no existía. Yo no era la misma, mi alma se rompió y los trozos de ella podían hacerte daño en esta ocasión.

Terminé de separarme de ti. Pasé mi mano por tu pelo… tu rostro resquebrajado en la duda… besé tu frente… y al fin, después de
meses… sonreí…

miércoles, febrero 25, 2009

Miénteme


Te miré sentarte en el sillón de siempre, observaba con cuidado tus movimientos tratando de dilucidar secretos en cada sencillo pestañeo, en cada movimiento, en cada respiración. Y así, de pronto, sin poder detenerlas las palabras salieron de mi boca, “¿Me harías un último favor?… finge… finge por un momento que nada ha pasado y abrázame, necesito sentirte cerca de mí una vez más.”

Me miraste con los ojos entrecerrados, supongo que evaluabas mi petición, cosa extraña en ti, que siempre te lanzabas a la vida sin medir las consecuencias, pero analizando la situación, yo tampoco soy muy normal ¿cierto?

Después de un momento… te dirigiste al lugar donde yo estaba. Quedaste estático a mi lado, tomé una de tus manos y la puse sobre mi cara, sintiendo su calor, la besé. Lentamente, como si tratara de cazar un pajarillo me moví hacia ti. Enlacé mis brazos alrededor de tu torso, acomodé mi cabeza en tu hombro, tus brazos me apretaron con fuerza, como si buscaras transmitirme algo sin palabras… quizás lo lograste, porque sin querer mis ojos se pusieron borrosos, sabía que sería la última vez que estaría en aquel sitio que tanto me encantaba.

Las lágrimas caían silenciosas una tras otra. Tu camisa se empapó, al percatarte de ello, levantaste mi rostro con un dedo, me miraste a los ojos y me besaste… en un par de segundos vi pasar todos aquellos momentos felices y en un vano esfuerzo traté que mi memoria los guardara de la mejor forma posible, abrazándote más fuerte que nunca.

Me apartaste para tomar tu maleta, yo estaba aún en el mismo sitio donde me dejaste, las manos entrelazadas, deteniéndolas… deteniéndome… con un simple “Adiós” y una sonrisa, te dejé de ver.

miércoles, enero 28, 2009

Marcada


En Santiago, ciudad capital de nuestro país, un día de febrero de 2007 a eso de las 19 horas, un hombre me marcaría por el resto de mis días…

Era un día jueves de infinito calor, mientras caminaba muchas veces pensé que las zapatillas que calzaba quedarían pegadas al pavimento, pero no fue así, con mucho esfuerzo logré llegar a la tienda del centro de la ciudad en que me encontraría con la persona que luego me llevó a conocerlo. Después de un bien merecido jugo, fuimos a un lugar que jamás olvidaría… llegamos a una antigua casona que a pesar de sus años, tenía una atmosfera cálida y moderna. Fue allí en una pieza perfectamente limpia, donde estaba él. Al verme, sonrió. Pero, no tan sólo su boca sonreía, también lo hacían sus ojos, sus profundos ojos verdes. Se encontraba sentado frente a un escritorio en que se distinguían cientos de dibujos de brillantes colores. Con un poco de vergüenza por lo embobada que parecía, lo saludé.

El que me llevó allí de pronto, nos dejó a solas, conversamos un rato, reímos de todo, de nada. Mientras escuchábamos música, me recosté, se acercó, veía su rostro tan cerca de mí… “te va a doler” dijo. “No importa” respondí y cerré los ojos, apreté los dientes. No era tiempo de arrepentirse.

Salí tarde de aquella casona, ya estaba oscuro… ¿Y ahora qué hago?... ¿Dónde estoy?… mi “guía” jamás volvió… dejándome a mi libre albedrío… a mi libre falta de orientación… cómo llegué a casa esa noche, ya casi no lo recuerdo.

Después de todo, ¿qué puedo decir?, el tatuaje quedó muy bien.


lunes, diciembre 22, 2008

Egoísmo

No me creas cuando te sonrío mientras hablas… no te escucho, no te veo, no me interesan tus miles de cosas que realmente encuentro sosas. Solo sonrío porque me gusta sentir como al hablar se va tranquilizando tu alma.

No creas que al decirte te amo, lo digo porque lo siento… salen solas las palabras para verte ser feliz por un momento. Porque me alegras con tu sonrisa.

Si decides marcharte, no pienses que te voy a detener. Al fin y al cabo, quizás sea lo mejor… me darás el tiempo suficiente para cambiar los aspectos que no te gustan de mi.

Como ves, soy egoísta, te utilizo, utilizo tu amor, tu alegría, tu sonrisa, para convertirlas en parte mía… en mi propia felicidad.

miércoles, diciembre 10, 2008

Positiva...

LEY DE MURPHY. Si algo puede salir mal, saldrá mal.
COROLARIOS

- Nada es tan fácil como parece.
- Todo lleva más tiempo del que usted piensa.
- Si existe la posibilidad de que varias cosas vayan mal, la que cause más perjuicios será la única que vaya mal.
- Si usted intuye que hay cuatro posibilidades de que una gestión vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una quinta posibilidad.
- Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor.
- En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.
- Cualquier solución entraña nuevos problemas.
- Es inútil hacer cualquier cosa a prueba de tontos, porque los tontos son muy ingeniosos.
- La naturaleza siempre está de parte de la imperfección oculta.

viernes, noviembre 28, 2008

Y aquí Llueve y Llueve

La lluvia arrecia, pero no cae en forma de gotas. La soledad me invade y siento que fuiste sol en las tardes frías, cuando me contenías en tus brazos y la magia se abría paso entre las nubes haciendo salir el calor que contenía mi alma. Enredada en tus abrazos, me perdí, perdí todo camino que alguna vez pude buscar, sólo quería tu hombro, sólo buscaba tu aroma, tu suavidad, tu locura.

Pero hoy, siento que ese calor ya no existe. Sé que no volverá, aunque tú lo hagas, algo se rompió y no te puedo asegurar si fue lo que sentía por ti o fue otra cosa en mí. Ya no soy la que conocías y creo que es lo mejor. Seremos extraños.

Me pongo frente al espejo y veo a una persona diferente a la que fui hace tiempo atrás. Ya no volveré, lo dije una vez, no hay caminos que lleven al pasado.

lunes, octubre 20, 2008

Cortando con el Pasado

Entró apresuradamente a su habitación, sosteniendo aún en su mano la delgada caja envuelta en papel. Comenzó a reproducir aquella canción funesta, molesta… querida y odiada. Aquella que parecía contar su historia, que traía a su memoria episodios olvidados… recuerdos que debían quedar en la oscuridad, que no deberían volver al presente.

Con impresionante calma, desenvolvió la caja en la que encontró un pequeño cuchillo plateado al que miró con sorprendente avidez. Lo revisó no una, sino que decenas de veces. Pasaba su dedo una y otra vez por el filo, disfrutándolo, calculando su peso.

Al fin, cuando el sol ya se escondía, subió las largas mangas de su chaleco. Empuñando el cuchillo en su mano derecha, unió la fría hojilla a su blanca piel, siguiendo la línea azul que dibujaba su sangre, hizo un corte profundo. Sin siquiera inmutarse, con increíble tranquilidad, cambió el cuchillo a su mano sangrante, mas el dolor de ella no le permitió maniobrar el cuchillo como quería y sólo logró un pequeño, aunque igualmente profundo corte, en su mano derecha.

Al llegar la hora de la cena, su madre subió a buscarla, al golpear la puerta, ésta se entreabrió. No se puede decir menos de que era una escena extraña… la tranquilidad que se respiraba en esa pieza, chocaba profundamente con el sentimiento de pérdida que se suponía debía primar. Las rosadas flores que cubrían el cobertor de la cama, estaban ahora teñidas de rojo… el rojo de la sangre que había manado de las muñecas abiertas de ella, llevándola a un sueño profundo, del que no despertó.

sábado, septiembre 27, 2008

Vida de Perro…


Corría el año 1994 cuando nací, realmente no sé en qué día, realmente no me importa. Pero la memoria es selectiva, porque puedo recordar con increíble claridad el día que conocí a mi familia, el momento en que mi padre, mi madre y hermana me recibieron en el que llegaría ser y sentir como mi hogar.

Debo admitir que en los primeros momentos no fue del todo agradable vivir con ellos. Muchas veces, durante mi infancia, debí sentir el peso de la autoridad de mi padre, otras de mi madre y hasta de mi hermana, pero esto era fácilmente obviado al sentir ese amor de familia que ellos expresaban hacia mí.

Crecí con ellos, crecieron conmigo. Aprendieron de mi, tanto como yo de ellos. Me dedique a cuidarlos, me dedique a quererlos, el único gran error que cometí, fue querer ser independiente. Al seguir mis instintos, sufrí una caída, quede malherido.

Día tras día me cuidaron, traté de salir adelante… ¿qué haría mi familia sin mi?... ¿Quién bailaría con mamá al llegar de su trabajo? ¿Quién correría a buscar a papá? ¿Quién borraría las lágrimas de la cara de mi hermana?

Traté, juro que traté de seguir aquí, hasta que una fría tarde del mes de octubre de 2002, mi débil cuerpo no pudo sujetar más mi alma. Ahora no sé donde estoy. Me siento solo y a la vez sé que hay miles de conciencias más a mi alrededor.

Quizás algún día vuelva a encontrarlos.

lunes, septiembre 08, 2008

Alguna vez fuimos

Recostada en mi cama, escucho caer la lluvia. Siento el viento correr entre los árboles y el escalofrío que me provoca, me lleva tiempo atrás, a recuerdos de una fría mañana de invierno, cuando con fuerza tu brazo envolvió mi cintura atrayendo hacia ti mi cuerpo aún desnudo, mascullando un “¿Por qué estás tan lejos?”, besaste suavemente esa parte de mi cuello que sabías “sensible”… una, dos, tres veces… para susurrar luego, un somnoliento “Buenos Días”… te sonreí y me besaste… me besaste apasionadamente, creo ahora, recordando la noche que habíamos pasado… a pesar del deseo patente de nuestros cuerpos… el día comenzaba y debíamos cumplir con nuestras obligaciones.

Ese mismo día, en la tarde, mientras estaba en la cocina, uniste tu cuerpo al mío, tomaste mis caderas firmemente y nos dirigimos abrazados, entre risas y susurros… entre besos y gemidos a nuestra habitación… y en la noche, mientras mi cabeza reposaba tranquilamente sobre tu pecho desnudo, escuchaba como el ritmo constante de tus latidos se aceleraba más y más, a medida que mi mano acariciaba suavemente cada parte de tu pecho y de tu vientre, hasta llegar a…

Oigo tus pasos, la ensoñación acabó, te veo atravesar la puerta, arrastrando el mal humor y tu cuerpo cansado… hace tanto que no me tocas, la rutina nos ha ido ganando la batalla. Te acuestas a mi lado, con el control en la mano, enciendes la Tv, sin notar casi mi presencia en el otro lado de la cama… cada centímetro entre nosotros por momentos se transforma en kilómetros. Me acerco hacia ti y casi como parte de un ritual, apoyo mi cabeza en tu pecho como antes, como siempre. Mueves y acaricias mi pelo desordenado, te miro y sonríes como hace mucho no lo haces… el sueño me comienza a vencer y en este estado, entre la vigilia y el sopor, mis labios pronuncian aquellas palabras tantas veces dichas en otro tiempo… sólo una frase… sólo un “Te Amo”.

jueves, agosto 14, 2008

Agenda Perfecta



Eran pasadas las ocho de la noche, afuera seguía lloviendo y ella estaba aún sentada en el cafecito de la calle principal, había esperado más de una hora en la misma mesa de la esquina… aquella que estaba en la penumbra. Mientras bebía el último sorbo de su té, pensaba en todo lo que había planeado para el día y como había sido la realidad de él. Ciertamente, no había sido tal como lo había calculado… sinceramente… había sido un fiasco.

En la mañana, el sueño la había vencido, dado que la noche anterior fantaseó hasta muy tarde con el día siguiente. Sin desayuno y apresurada, corrió bajo la lluvia para alcanzar el bus. Pero este partió, por lo que llegó casi diez minutos retrasada a su trabajo. Como pocos días, el trabajo le había resultado agobiante. Cada minuto pasaba lento. Al dar las seis menos cuarto, partió rumbo a su anhelada cita

Controlando un poco su ansiedad, se dedicó a mirar las deslumbrantes vitrinas, que mostraban una y otra vez los mismos atuendos, en diferentes colores, con diferentes precios. Faltaban sólo unos minutos para las siete, cuando llegó al sitio acordado para la cita. Se acercó la mesera, pero le solicitó un momento para ordenar… esperaría hasta que él llegara… cuando el reloj marcó las siete y treinta, se decidió a ordenar una taza de té… quizás eso hiciera la espera un poco más amena… así siguieron los minutos, pasando lentamente por la superficie del reloj… ocho menos cuarto… ochos menos diez… ocho y cinco… y él no aparecía. Su rostro mostraba la decepción... y una certeza… él no llegaría. Pidió la cuenta, dejando el importe, se marchó.

Ya en la calle, cayó en cuenta de que ésta se encontraba desierta. La lluvia las había lavado de toda la multitud penquista que normalmente pululaba por ella, este hecho le dio un pequeño descanso… no tendría que ocultar sus lágrimas.

Caminando lentamente por una calle apenas iluminada por unos cuantos faroles, dejando que la lluvia corriera por su cada vez más mojado cabello… de pronto se detuvo a mirar los árboles que se movían, como si quisieran danzar al ritmo del viento, deseo por un momento una vida simple, pero se arrepintió… volviendo a colocar su bolso en el hombro, se puso en marcha nuevamente, observando las huellas que su paso dejaba, trataba de encontrar un “Por qué”... Repasando las veces que estuvieron juntos, sus conversaciones, sus risas y todo aquello que compartieron… aún hoy ella no encuentra el error.

Ensimismada en su caminar, de pronto y sin darse cuenta se detiene frente a la calle donde toma su autobús. En aquella oscura calle, se ven brillar las luces de los autos. Repentinamente se siente observada y una voz suavecita le murmura “Yo sabía que aquí te encontraría”. Ella, con sus ojitos tristes y su rostro mojado por la lluvia, lo observa, él la abriga con su chaqueta y con el silencio de una tierna mirada, la tomó suave y firmemente a la vez y en aquel lugar solo, sellado con un beso, se escuchó el sonido de un solo corazón… pero eso, sólo fue un último pensamiento, antes de subir al autobús…




Para ti, querida hermanita,
La última romántica de esta Era.

lunes, agosto 04, 2008

Simplemente Astrito

Erase que se era una vez en un reino muy lejano de esta realidad, que existía una princesa llamada Astrito, que con el solo poder de su mente podía mover estrellas, planetas y hasta galaxias completas… su amplio vestido bordado de flores y brillos, dejaba a todo el que la miraba encantado (o psicopateado, según fuera el caso) Eso si, en este reino, hay que decirlo, existía una nueva clase de seres que la acompañaban a todos lados, así era que siempre estaba rodeada de lalas, psicóticos, niños perros, saboteadores, súper lauchas y care’tallas…


Definitivamente, no existe otra forma de empezar un escrito para Astrito… y es que hoy, en un ataque de nostalgia me puse a recordar… y entre tanto recuerdo desordenado (parte de una cabeza desordenada, pegada al cuerpo de una mujer mucho más desordenada) se escapó uno y salió corriendo a toda velocidad, lo seguí porfiadamente a través de toda mi habitación, hasta que en un salto magistral, digno de la Comaneci, lo atrapé.

Cuando al fin pude ver su interior, descubrí que mostraba imágenes de mi primer día de clases de la U… pero además de ver al profe que se parecía a Luciano Bello, dándoselas de genial, la única imagen significativa era la de una niña flacucha, con los pantalones de buzo al revés y tomando cerveza en los pastos quemados que rodeaban la Facultad de Sociales.

Entusiasmada por la imagen que había refrescado en mi mente, me dispuse a buscar las otras, así fue que encontré a Astrito vestida de animé, con metros y metros de una cinta negra finísima en el pelo, la vi disfrazada de la “momia viviente” para el video de Discapacidad, nos vi cantando a todo pulmón “Yo nunca vi televisión” por la Diagonal, bajo las lluvias de agosto, nos vi solas haciendo el trabajo de seis en epistemología, divise de una pasada su cara de “Reset” de la primera disertación de “Fundamentos”.

Recordé con cariño los “Ciclos de Animé” y tu manía con querer parecerte a Yukino, para tener a tu Arima… las tardes escuchando “El Portal del Web” en la “Frittanga House”… los panqueques “tomoyines” de la clase de Administración… las películas rascas de las “Tardes de Cine” con la entrada a $150 en el Plato… ver a Barney cantar “Todos, somos especiales de alguna maneraaa” mientras comíamos pan con huevo y estudiábamos para el certamen de Psicología con la Nazar.

Querida amiga, desde el primer día de clases… hasta la titulación… siempre ahí… que más puedo decir, me salvaste de hartas, me ayudaste, escuchaste tantas tonteras. Hicimos tantas otras, cada una más imbécil que la anterior. Pero la pasamos bien y nos reímos por montón…



Me alegro de haberte conocido.

jueves, julio 24, 2008

Deja Vú



En la Casa de Piedra, arrodillada frente al altar, con la última palabra en la boca, con la mirada de todos en su espalda, con la mirada quemante de Él en su rostro, con pensamientos pasando como un rayo por su cabeza. De pronto, un recuerdo fugaz, le dijo que esto lo había vivido… lo había soñado… Deja Vú…

La imagen de los tres hombres volvió claramente a su mente. Sujetos a los cuales había querido, pero con quienes no había sido lo suficientemente valiente para superar el miedo, el terror del rechazo y declarárseles, por lo que ellos nunca supieron interpretar los sutiles signos que Ella entregó. Miradas, caricias, sonrisas, conversaciones que no dieron fruto.

La indecisión la hacía perder un poco su centro, sintiendo como su espíritu se removía en su interior, un deseo vehemente de volar le apretaba el pecho. ¿Cuál sería la decisión adecuada? ¿Cuál de ellas era la correcta? De pronto lo supo… levantándose desde el cojinete que formaba su vestido, modulo en una palabra silenciosa un No. La cara de extrañeza del párroco, le hizo repetir con firmeza y voz clara el “No, no acepto”. Miró a aquel relegado, que la había estado observando durante toda la ceremonia, quien al escuchar su respuesta, con una sonrisa en los labios abrió sus brazos para recibirla. Pero ella nunca llegó a ellos. Tiró con suavidad de la corona de flores que adornaba su cabeza, sacando con ésta el velo, el que quedó desarmado a los pies del altar, semejando una ofrenda. Un sacrificio por su libertad.

Miró por última vez al hombre que la había aceptado, se acercó y le dijo “Nunca hubieras sido feliz conmigo”, lo abrazó y susurro en su oído un tímido “Lo siento mucho”.

El murmullo de los presentes se silenció cuando ella volteó a la salida. Solo se escuchó el eco de sus pasos en la alta cúpula al caminar por el pasillo sola y con la frente en alto. Mirando hacia el horizonte de su nueva vida.

miércoles, julio 09, 2008

Cuando estabas junto a mí.

El otro día buscando entre mis recuerdos encontré esta canción… no sé, como que me hizo pensar... si... pensar.

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The Origin of Love.

When the earth was still flat, and the clouds made of fire,
And mountains stretched up to the sky, sometimes higher,
Folks roamed the earth, like big rolling kegs.
They had two sets of arms. They had two sets of legs.
They had two faces peering. Out of one giant head
So they could watch all around them
As they talked; while they read. And they never knew nothing of love.
It was before the origin of love.

The origin of love

And there were three sexes then,
One that looked like two men, glued up back to back, called the children of the sun.
And similar in shape and girth, were the children of the earth.
They looked like two girls, rolled up in one.
And the children of the moon, were like a fork shoved on a spoon.
They were part sun, part earth, part daughter, part son.

The origin of love

Now the gods grew quite scared, of our strength and defiance
And Thor said, "I'm gonna kill them all with my hammer, like I killed the giants."
And Zeus said, "No, You better let me, use my lightening, like scissors,
Like I cut the legs off the whales, and dinosaurs into lizards."
Then he grabbed up some bolts, and he let out a laugh,
Said, "I'll split them right down the middle. Gonna cut them right up in half."
And then storm clouds gathered above into great balls of fire

And then fire shot down, from the sky in bolts.
Like shining blades of a knife.
And it ripped, right through the flesh
Of the children of the sun, and the moon, and the earth.
And some Indian god, sewed the wound up into a hole,
Pulled it round to our belly. To remind us of the price we pay.
And Osiris and the gods of the Nile, gathered up a big storm
To blow a hurricane, to scatter us away,
In a flood of wind and rain, and a sea of tidal waves,
To wash us all away, and if we don't behave
They'll cut us down again, and we'll be hopping round on one foot
And looking through one eye.

Last time I saw you, we had just split in two.
You were looking at me. I was looking at you.
You had a way so familiar, but I could not recognize,
Cause you had blood on your face; I had blood in my eyes.
But I could swear by your expression
That the pain down in your soul was the same as the one down in mine.
That's the pain, cuts a straight line, down through the heart;
We called it love.
So we wrapped our arms around each other, trying to shove ourselves back together.
We were making love, making love.
It was a cold dark evening, such a long time ago,
When by the mighty hand of Jove,
It was the sad story, how we became
Lonely two-legged creatures,
It's the story of The origin of love.

That's the origin of love.
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Me pregunto si ya estuviste en mi vida y te dejé ir, o fue sólo una ilusión que mi mente creo. Me pregunto si te he buscado lo suficiente o si soy tan cobarde como para contentarme con “lo que la vida me da”.

Como sea, te seguiré buscando, te seguiré esperando aquí, bajo la luz de la luna…

lunes, junio 02, 2008

Lo que sucedio en la Casa de Piedra


El blanco vestido esponjoso y vaporoso, la hacía sentirse como una especie de pastel. Mientras, el firme peinado que coronaba su cabeza, estiraba sus ojos hasta asimilarla a una chica asiática. No se sentía bien, eso era obvio, además las risitas nerviosas y algarabía de las otras mujeres de la habitación, le molestaban hasta el punto de querer gritar.

Ella, había llegado a tener todo lo que deseaba… todo lo que materialmente deseaba… una casa, un auto, un buen trabajo. Según las reglas, debería ser feliz… con su futuro marido se suponía que no tendrían problemas. Pero ¿porque se sentía así?

Sentada, casi tirada, con el vestido en desorden, en un sillón de la esquina del salón, ensimismada, mirando al techo, como si de allí pudiera surgir la respuesta necesaria para dibujar la sonrisa esquiva. Pensamientos cruzaban a la velocidad del rayo su cabeza… Pensaba en lo felices que se mostraban todos por el acontecimiento… ojalá hubieran sido solo pensamientos los que la atacaban, los recuerdos eran los que más dolían… evocaba con nostalgia lo amada que se había sentido en los brazos de aquel y como había terminado todo… se mordió el labio, buscando no llorar… no arruinar el ostentoso maquillaje.

En un momento llegó su padre para llevarla a la iglesia, sacándola de su ensoñación, la tomó y abrazó. A él se le veía feliz, al fin su hija estaría con un buen hombre, no con ese pelafustán, que no convenía a su clase social… o ¿había sido otra la causa de su molestia?

De pie en la puerta de aquel alto y adornado edificio, sintió un escalofrío recorrer su espalda, aunque ella bien sabía que nada tenía que ver con la temperatura de aquel día. Al comenzar a caminar apoyada del brazo de su padre, la música empezó a sonar… por un instante creyó que escaparía corriendo de allí, mas vio al que sería su marido, sonriente esperándola a ella… esperando a una persona que no existía. Su familia, expectante, se encontraba a su derecha… sus amigos a la izquierda… pero ¿quienes eran esas personas? Había muchos desconocidos en ese lugar…

En el largo camino que pareció ser el recorrido del pasillo, en una esquina del helado pabellón divisó a tres hombres. Sabía que los había visto, sabía que los vería… tres simples palabras vinieron a su mente… “Hechicero”, “Bardo”, “Trovador”. Ellos, la miraban atentamente desde su lugar. Pestañeó y desaparecieron, dejando una sensación familiar de vacio y tristeza.

Al llegar frente a aquel hombre con quien compartiría su vida, sus rodillas fallaron por un momento, todos creyeron que era para inclinarse ante el altar. Realmente solo ella sabía que su Dios no era aquel, y que solo quería desaparecer en ese minuto.

La ceremonia comenzó, parte por parte el ritual fue llevado a cabo. De pronto una desazón la motivó a mirar hacia uno de los costados… allí estaba, aquel que algún día amara como a su vida… allí estaba observándola, esperándola tal vez, los ojos brillantes, los brazos cruzados… él no haría nada por detener este error, lo sabía. Si tan sólo pudiera llevarla lejos.

Los minutos avanzaban, las frases tantas veces oídas, producían una sensación de ahogo en ella.

- ¿Aceptas a esta mujer como tu legítima esposa?
- Si, acepto. – y él volteo, para mirarla con una sonrisa.
- ¿Aceptas a este hombre como tu legítimo esposo?


Un silencio sepulcral llenó el ambiente, parecía como si todos hubieran decidido no respirar en un mismo minuto. Levantó la vista, miró a aquel hombrecillo con ínfulas de poder… sus ojos brillaron por un momento… sus labios se movieron, pero algo la detuvo… el sonido de una canción llegaba claramente…


“If the world isn't turning
Your heart won't return
Anyone, anything, anyhow”



Nunca supo cual sería su respuesta, pues sus sentidos anunciaban que la canción que escuchaba marcaba el inicio de un nuevo día… la radio reloj marcaba las 6:30 de la mañana, del día 1º de marzo… era hora de levantarse para comenzar el primer día de Liceo… ¿conocería alguna vez a aquella gente de su sueño?... no lo sabía… lo único seguro por ahora era que el resto de su vida le esperaba...